22 febrero, 2011

Historia de Sol y Luna

Historia de Sol y de Luna es un cuento modernista que tuve que hacer hace cuatro años para la clase de literatura. Cuando lo hice, no pensaba en nada simplemente lo creé y el resultado final me encantó. No sé, era totalmente diferente a lo que solía escribir y es corto, pero todavía hoy me sigue encantando.

Esta historia explica simplemente por qué el Sol se pone colorado al atardecer y por qué muchas noches la luna tiene alguna nube cerca. Es una historia sencilla, pero bonita. No es que lo diga yo si no que además en ese trabajo tuve buena nota, jeje!

Espero que os guste, tanto como me gusta a mí después de cuatro años, o más.
Qué la disfrutéis!!

HISTORIA DE SOL Y LUNA 

En una colina con fragantes rosas, Sol jugaba, un soleado día, entre blancas magnolias. Mientras, en una suntuosa sala Luna escuchaba, melancólicamente, el sollozo de un violonchelo.
Sol observaba los caracoles sobre las rosas rojas, inmóviles como viejos paralíticos. Luna dormía arrullada por los dulces violines de su castillo.
Los dos, son inseparables; pero, a la vez, nunca pueden estar juntos. Lloran, incansablemente, el no poder estar juntos.
Desde un frondoso jardín, él la observaba; ella, hoy menguante, con sus gestos elegantes arrancaba de la lira, que con sus dedos de ninfa agarraba, delicados sonidos. Sonidos sonoros, melancólicos y tristes, que como cisnes volaban y flotaban, en el aire y en el agua.
Ella lo vio, brillante con sus rayos. Las flores que lo rodeaban, con caricias de luz, temblaban sus pétalos como si de una delicada mariposa de oro se tratase. Los dos, en su interior, una increíble fuerza los arrastraba, tan fuerte, que no se daban cuenta.
Los dos, en el jardín, rodeados de un gigante verde: sus ojos de brillantes lirios, su sonrisa de oro, sus botones de rosas y violetas y sobre sus hombros anidaban múltiples pájaros de vistosos colores. En el fondo de aquel laberinto verde una fuente murmuraba. En realidad estaban ellos dos solos: su pasión, su deseo y su amor, en sus delicados y bellos cuerpos latían.
Él le regaló una esponjosa y suave nube, para que le hiciera de almohada todas las noches. Ella le regaló un sonoro beso de amor que como una caricia apasionada él recibió.
Todos los atardeceres, él se vuelve de un color rojo, rojo como el beso de aquella tarde, y se acuesta dejando paso al reino de la noche. Donde reina Luna, que con su frondosa y suave nube, se acuna todas las noches pensando en Sol… En ese amor imposible… Que nunca será posible, pero que siempre arderá intensamente en sus corazones árdidos de PASIÓN…

2 comentarios:

  1. me encanta tu historia.... y sobretodo la imagen... sigue escribiendo... eres excelente

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