24 febrero, 2011

Mi historia: capítulo 3 !!

CAPÍTULO 3

La mañana del martes la pasé igual que la del lunes. El médico vino a verme, no me dijo nada nuevo. Ya acabé de comer y Lisa se ha llevado la bandeja, aunque no sé si se le puede llamar comida, la de mi madre está mucho mejor. Iba a coger el libro, para seguir leyendo, cuando sonó el teléfono. Lo cogí pensando que podría ser mi madre o algún familiar, o incluso alguien que se haya equivocado de número. Cuando me acerqué el teléfono a la oreja, escuché:
-Lo siento muchísimo -era... Jose. Me quedé de piedra. La última persona a la que hubiera querido escuchar era, sin lugar a dudas, él. Todo sucedió muy rápido. Lisa entró. Me dijo que Lucas estaba llegando. Dos o cuatro segundos más tarde, entró Lucas. Me vio con el teléfono en la mano. Colgué inmediatamente.
Lisa se fue e Lucas se sentó en el mismo taburete del domingo. Debía de tener mala cara porque me dijo:
-¿Estás bien? ¿Ha ocurrido algo? -no puedo decirle nada referente a Jose, por ahora.
-Tranquilo, todo está bien -era mejor cambiar de tema- ¿Qué tal en clase?
-De momento todo igual que siempre.
-Nadie hizo preguntas ni nada por el estilo, ¿verdad? -estaba completamente segura de que así era.
-No -parecía extrañado, pero yo no-. Bueno...
-¿Qué? -me estaba preocupando.
-La profe de Literatura, mientras estaba explicando las oraciones subordinadas, me dio a entender que sabía algo de lo ocurrido.
-Pero, ¿cómo? -me lo preguntaba más a mí que a él, pero fue Lucas quien respondió, aunque mi respuesta era la misma.
-No lo sé -parecía incómodo-. ¿Ya empezaste el libro?
-Sí -no sabía que decir. ¿Julia dónde está tu educación?-. Muchas gracias por el libro. No tenías por qué comprarme nada. ¿Por qué elegiste ese?
-Pues la verdad... Fue Alicia, la de literatura. Lo llevó a clase, nos leyó un fragmento y me gustó. Rèmi es un personaje con muchas preocupaciones y problemas, pero al final todo le sale bien -me miró, otra vez, de esa forma tan especial que no fui capaz de mirarle, otra vez-. Del mismo modo que todo esto se solucionará y acabará bien.
-Lo sé, pero tengo miedo -mucho miedo-. No sé qué hacer, ni qué va a suceder. No lo sé -aquella situación de permanente espera estaba empezando a angustiarme.
-Eh -me levantó la cara con su suave mano-, tranquila. Todo va a salir bien -realmente parecía convencido de ello-, y... yo te ayudaré. Puedes contar conmigo para lo que sea.
Nos quedamos en silencio unos minutos. Cada uno buceando en sus propios pensamientos. Sin saber bien qué decir. Tal como me gustaba a mí, fue él quien tomó la iniciativa.
-¿Te gusta el libro?
-Sí, mucho. ¿Lo has leído?
-Cuando Alicia lo trajo, lo cogí en la biblioteca y ahora lo estoy leyendo.
-Nadie se lo creería -a cualquiera le parecería muy extraño: Lucas leyendo un libro-. Pero según voy descubriendo, todos tenemos doble personalidad -le sonreí, de la mejor manera que pude pero, a pesar de todo, me sentó bien reírme un poco.
Nos pasamos la siguiente hora hablando, o bien sobre el libro, o el instituto, o bien sobre el pasado. Se me hacía muy raro estar hablando con él de mi vida. No me lo podía creer, pero tampoco hice nada para alterar ese momento con tonterías. Ya era tarde, e Lucas tenía que irse.
-Bueno, nos vemos mañana -me lo dijo con esa sonrisa esperanzadora, pero siempre me creí muy suspicaz, y atisbé un poco de tristeza-. Dile a tu madre que mañana te traiga algunos libros, así si quieres, podemos ir poniéndonos al día -me fijé en el plural, parecía que también iba un poco atrasado y que necesitaba ayuda. Me encantaba la idea-. Hasta mañana.
-Vale, hasta mañana y... gracias.
-No hay de qué -y se fue.
El resto de la tarde pasó sin ningún tipo de preocupación, tampoco me preocupé por la llamada de Jose. No me apetecía torturarme, aunque no fuera una cosa para dejar pasar.

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