21 marzo, 2011

Capítulo 4 de Habitación 136!!

Una carta inesperada

El resto de la semana no pasó muy rápido, pero tampoco se hizo eterna. Lucas vino a visitarme el miércoles que era mi último día en el hospital y el jueves volví a casa. Tenía tantas ganas de volver a mi habitación. Además, Lucas vino por la tarde, después de clase. Durante esos días, hacíamos los deberes y corregíamos los del día anterior, también comentábamos algunas cosas del libro, aunque ya nos faltaba muy poco para acabarlo. Todo seguía igual. Sin embargo, el viernes ocurrió algo que no me esperaba y que, en cierto modo, me inquietaba. Lucas vino, como todos los días después de la hora de la comida, después de que mi madre se fuera al trabajo. No sé qué opinará acerca de sus visitas, pero de momento nunca me dijo nada.
Escuché cerrarse la puerta principal y sentí unas voces en el vestíbulo. Pasados unos minutos, Lucas entró en mi habitación; parecía nervioso, pensativo y muy, muy sobresaltado, en ese momento fue cuando me empecé a intranquilizar. Algo iba mal. Se sentó en la silla que había a mi izquierda con movimientos rápidos y me dio un sobre. Otro sobre sin remitente que iba dirigido a mí, pero esta vez también a Lucas. ¡Qué extraño! Me empecé a preguntar de quien sería, pero no se me ocurría nada de nada. Cogí el sobre, pero no fui capaz de abrirlo. Me temblaban las manos. ¿Por qué no había nada original en mi vida? ¿Por qué todo eran situaciones repetidas e iguales?
-Ábrelo tú -estaba nerviosa y eso no ayudaba a la hora de abrir un sobre-. Espera un momento -me miró, interrogándome con sus ojos verdes-, ¿quién te lo ha dado?
-Ni idea. Al llegar a casa lo encontré dentro de mi mochila -en realidad no sé de quién será, pero de buenas a primeras prefiere permanecer en el anonimato.
Abrió el sobre, estaba intranquilo, sin embargo supo controlarse. Lo vi cambiar de expresión tan rápido como una golondrina de dirección. No sé en qué estaría pensando pero pasó de nervioso e inquieto a aliviado y, puede, un poco más intranquilo. Me pasó la carta que contenía el sobre. En el mismo instante en el que la tuve en mis manos vi la firma. Me parecía increíble. Y, como Lucas, estaba aliviada pero a la vez intranquila, pues era la firma de Alicia.
-Por lo visto lo del martes no era una coincidencia.
-¿Ya la has leído? -sabía que no, aunque decidí preguntárselo de todas formas. No sabía lo que pondría en la carta, ni si era bueno o malo. No sé por qué pero intenté retrasarlo lo máximo posible.
-No. Cuando la encontré me vine rápidamente. Estaba muy preocupado. Y quería que la viéramos juntos. No sabía qué hacer -bueno, ya éramos dos.
-La verdad es que... no creo que vaya a saber qué hacer.
-Seguro que entre los dos sabremos -y sonrió débilmente, pero todo se quedó ahí, en un amago de una radiante y alentadora sonrisa. Empecé a leer en voz alta:

Julia y Lucas:
Necesito deciros que sé el motivo de tu ausencia, Julia, no te voy a pedir que me cuentes lo que ocurrió en la madrugada de Año Nuevo; no quiero que lo revivas por mi culpa.
Tuve que meterte el sobre en la mochila, Lucas, para que nadie pudiera sospechar. Lo último sería causaros aún más problemas.
Para cualquier cosa que necesitéis podéis contar conmigo, como amiga, o como lo que queráis. Y ante todo, podéis confiar en mí. No se lo voy a contar a nadie sin vuestro consentimiento.
Espero que puedas volver pronto a clase, Julia, sea en el estado que sea, porque te estás perdiendo la parte de literatura que más te gusta: el Romanticismo.
Hasta pronto,
                         Alicia.

Nos quedamos en silencio un buen rato. Él no sé, pero yo me había quedado sin palabras. ¿Por qué de repente todo el mundo quería ayudarme? Sin que fuera consciente de ello, debí hacerme esta pregunta en voz alta, porque fue Lucas quien me respondió.
-Porque eres una de las mejores personas que hay en el mundo. Para mí, la otra es mi madre -se rió en su fuero interno, pero en el mismo segundo se puso serio y me miró-. ¿Qué vas a hacer ahora?
-Bueno, después de esto supongo que contarle la verdad. No sé cómo, pero lo haré.
-Si quieres, puedo...
-No, no es necesario -sabía que tenía que hacerlo yo, seguramente a Alicia no le ocultaría nada. Incluso Alicia podría aconsejarme qué hacer y decirme si debería contárselo todo a Lucas-. Le escribiré una carta y tú podrías dársela -repasé mentalmente como era una de sus clases, buscando el momento más oportuno para que él pudiera darle el sobre sin levantar sospechas-. ¿Tenéis que entregarle algún trabajo para la semana?
-Sí. ¿Te acuerdas de las frases que hicimos ayer? Pues son para el próximo jueves.
-Bien. Entonces tengo tiempo para ordenar las ideas -y buscar la mejor manera para decírselo todo, supongo que puedo confiar en ella. Ya sé que también en Lucas, pero creo que no está preparado para saber toda la verdad. Cuando la sepa no volverá a ser el mismo y ahora, sólo necesito que se comporte con total normalidad-. ¿Podrías entregársela con tu trabajo?
-Sí claro-nos pusimos a hacer los deberes, pero Lucas no estaba concentrado. Algo le preocupaba. Cuando le miré a los ojos, me rehuyó. Parecía que intentaba ocultarme algo pero no lo consiguió. Se dio cuenta de que no me iba a engañar y de que no lo iba a dejar correr. Suspiró, me miró y volvió a suspirar. Con la mirada le insté a que me contara eso que ocultaba-. Es Jose -ahora fue cuando me arrepentí de haber preguntado-. Lleva un tiempo comportándose de una manera muy rara. No sé. A lo mejor me lo estoy imaginando.
-¿Cómo de rara? -se lo pregunté sin pensar, se sorprendió por la pregunta, pero fingí una falsa preocupación. Dándole a entender que quería que me lo contara.
-No sé cómo describirla. Sé que algo ha cambiado porque está más distante y ya no viene a mi casa como antes. Parece arrepentido de algo. Ayer le pregunté qué le ocurría pero no me dijo nada, incluso me ignoró.
-Sinceramente no sé qué decirte, no lo conozco bien. Pero a lo mejor no es nada importante, quizás tenga algún problema en casa.
-No sé, no sé -parecía aturdido, incluso derrotado, debía de importarle mucho. Pero yo no podía decirle nada para consolarlo, no sería objetiva. Jose tenía motivos para sentirse culpable-. ¿Qué crees que debo hacer?
-Últimamente no sé ni qué debo hacer yo misma, pero bueno. Quizás deberías dejarle un poco de espacio y no agobiarle. Espera a que esté preparado para contártelo -cuando llegue ese momento, habrá problemas. No quiero causarle ninguno, pero tampoco que pierda a su mejor amigo por mí.
-Quizás tengas razón -ojalá. A eso de las seis y media se fue.
Entre el fin de semana y el lunes aprovecharé para escribir la carta a Alicia, ya que son los días en los que Lucas no viene. De lo que sí tengo miedo, es de esa carta, ¿y si por alguna circunstancia de la vida, Lucas decide leerla antes de dársela a Alicia? Descubrirá el motivo de muchas cosas y lo peor de todo es que no sé cómo se lo va a tomar.
Es posible que sea mejor que lo sepa por la carta, así sabrá también, por qué no he querido contárselo. La verdad es que veo que no seré capaz de decírselo yo misma y si lo descubre por sí mismo, no sabré cómo reaccionar. Uf, esto cada vez se pone más de telenovela hispanoamericana. ¿Y si tampoco se lo digo todo a Alicia? ¿A quién le puedo pedir ayuda? Necesito consejos o simplemente que alguien me diga lo que debo hacer. ¿Pero quién? Hablaré con mi madre. Bueno, tengo tiempo hasta el martes que vuelve Lucas.
La noche no fue mejor que las de toda la semana. La misma pesadilla del uno de Enero. Una y otra vez. No me he acostumbrado todavía a ellas, pero ya no me afectan tanto.

20 marzo, 2011

Mis amigas blogueras

Hola!! Ya casi se ha acabado el fin de semana y como me aburría en casa, decidí hacer una nueva entrada. Como recientemente se disolvió un blog que tenía con unas amigas, he decido presentaros sus nuevos blogs.


Nos conocemos desde niñas y hace dos años creamos un blog donde pondríamos nuestras creaciones. Y este fue el resultado:


http://aeiouyovesh.blog.com.es 
Sheila, Vero y yo misma lo creamos con la ilusión de compartir con los demás los poemas de Sheila, la novela policíaca de Vero y mi novela, Habitación 136 (Que ahora estoy subiendo en este blog). Debido a las cosas de la vida ya no estamos juntas, pero seguimos en contacto y seguimos siendo muy buenas amigas. Aunque ya no publicamos en el mismo blog ahora cada una ha creado su blog personal y seguimos continuando lo que empezamos hace dos años.


Sus blogs son:





El de Sheila se llama Xely_SM










Y el de Vero se llama Todos somos buscadores





Y esos son sus blog!!

[Ya sé que parece demasiado publicitario. Pero hay que ayudarse unos a otros, no?]


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